Quien iba a decir que la ciudad es una fuente de inspiración y de valor, aunque tenga un permanente aire triste de masificación. Hoy en día es un símbolo de libertad gracias a la dificultad de complacer que poseemos los humanos. Las grandes distracciones que nos aporta la ciudad nos complacen nuestra dosis de libertad; aunque la podemos satisfacer en cualquier sitio.
Todos los extremos. Chica dominando a chico. Abuelo dominando a mujer omnipotente. Final feliz y futuros inciertos de un neurótico por la simetría.
Es una grande bandada de animales creídos que consumen desesperadamente el aire poco oxigenado.
Bailando al son de una incansable pero cotidiana melodía, la sangre de la ciudad fluye entre los corazones de quienes la componen sin apenas permitir su muerte. La ciudad son los ciudadanos, la ciudad es la unión de todas las vidas que dan la virtud de vitalidad a esa.
Una ciudad, para algunos, esta llena de desconocidos que creen vivir vidas diferentes. Que gran equivocación! Nuestros ojos son nuestros enemigos en mostrarnos el mundo como la mayor grandeza después del sol y el universo (teniendo en cuenta el valor de la vida de este planeta respeto a los otros). Y es que, la grandeza no se mide en kilómetros, sino en variedad. Eso no deja de decir que el mundo es realmente grande, pero la variedad de relaciones entre yo, tu, el frutero, el taxista, el medico, la chica de la falda azul claro, el vecino o el abogado puede llegar a ser muy grande, y darnos la afirmación de lo pequeño que es el mundo, aunque parezca una contradicción.
Todas nuestras vidas están tan ligadas formando un grande árbol, la unidad del cual, nos dirige a la certeza. Nuestra insignificante existencia hace que nuestra suma sea una unidad. Pero dentro de todo, nuestra fuerza unida, es igualable a la más grande de las fuerzas, la del nuestro origen: la naturaleza. Aquella madre que cuida insistentemente de nosotros y que el humano, para sentirse superior, no se atreve a agradecer, actuando con odio.
Ser humano: inconsciente vividor alimentado de buena fe y que solo desprende egoísmo.
martes, 22 de mayo de 2007
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